martes 2 de febrero de 2016

Enlazados

Gabriel y Ana están empe­zan­do a salir como pare­ja, ilu­sio­na­dos y enamo­ra­dos como sólo se pue­de estar al comien­zo de una rela­ción. Recién licen­cia­dos, ade­más, el mun­do está para comér­se­lo. En cam­bio, Sara y Lucia se sien­ten des­di­cha­das. Su rela­ción amo­ro­sa de 7 años se está vinien­do aba­jo, des­pués de 5 vivien­do jun­tas y pagan­do un alqui­ler a medias. No hay enga­ños, no hay infi­de­li­da­des, sim­ple­men­te la rela­ción no avan­za. Cayen­do en la ruti­na de no ver­se más que al lle­gar a casa cada una de su tra­ba­jo a la hora de la cena.

El caso de Mario y Alfon­so es pare­ci­do. En su caso sólo lle­van 3 años jun­tos y aho­ra se plan­tean una vida en común, jun­tan­do sus peque­ños aho­rros para alqui­lar un piso de 2 habi­ta­cio­nes en Villa­ver­de Bajo. Por las noches apa­re­cen los mie­dos, ¿Y si no va bien la cosa? ¿Y si me enga­ña con otro? Pero siguen deci­di­dos a inten­tar­lo. Se quie­ren dema­sia­do para hacer otra cosa. Des­pués del tra­ba­jo, a dia­rio, sacan hue­co para ver mue­bles o bus­car una tele­vi­sión lo sufi­cien­te­men­te gran­de para ver la liga de fut­bol.

Luís sufre, a los 13 años está segu­ro de que le gus­tan tan­to hom­bres como muje­res, y no sabe cómo lidiar con ello. ¿Se lo cuen­ta a su her­ma­na Sara? Tie­ne el núme­ro de un telé­fono móvil que le dio hace unos años, antes de eman­ci­par­se dicién­do­le al oído «Para cuan­do me nece­si­tes». Lo tie­ne apun­ta­do en el mis­mo papel cua­dri­cu­la­do que le dio ella, ya mano­sea­do y lleno de doble­ces en algún lado de su car­te­ra, aun­que no sabe si podrá loca­li­zar­la des­pués de tan­tos años. Qui­zás se sien­ta moles­ta o le vea como un bicho raro. Des­de lue­go, no se lo pue­de con­tar a nadie en cla­se, ni loco.

Fer­nan­do ya pasó esa eta­pa hace muchos años, tan­tos que aho­ra lo recuer­da con una son­ri­sa. Des­pués de años de rela­cio­nes espo­rá­di­cas, enga­ñan­do a hom­bres, muje­res, y a sí mis­mo, deci­dió optar por la sin­ce­ri­dad. Aho­ra, inten­ta en lo posi­ble man­te­ner una rela­ción, le encan­ta que­rer y ser que­ri­do, pero siem­pre, des­de el prin­ci­pio es fran­co con sus pare­jas de su orien­ta­ción bise­xual y no la escon­de, aun­que tam­po­co tie­ne por qué anun­ciar­la a los cua­tro vien­tos. Lle­va ya 15 años casa­do con Sofía, cada día más enamo­ra­do, y a pasar de ser una rela­ción abier­ta no tie­ne inte­rés en bus­car. Revi­sa su cuen­ta corrien­te a ver si pue­de ayu­dar a su hijo Mario con la fian­za del piso guay que quie­re alqui­lar. Espe­ro que le sal­ga, pien­sa.

Ali­cia está con­fu­sa, aun­que está segu­ra de que le gus­tan los hom­bres y dis­fru­ta a su lado, no tie­ne inte­rés en tener con ellos una rela­ción sexual. Le atraen de una mane­ra total­men­te pla­tó­ni­ca, y no sabe si la pasa algo en la cabe­za, aun­que su mejor ami­ga, Ana, dice que si ella es así, es así y pun­to. Ase­ve­ra, pero cla­ro, ella está empe­zan­do algo nue­vo y así todo se ve dife­ren­te, no pue­des ser impar­cial se dice ella, siem­pre racio­na­li­zan­do algo que no es racio­nal.

Lui­sa se sien­te Oscar. Des­de peque­ño, se ha ves­ti­do con vaque­ros y cami­sa y ha odia­do las cur­vas de su cuer­po des­de la dicho­sa puber­tad. No le atrae espe­cial­men­te el rosa, sim­ple­men­te pre­fie­re el ver­de esme­ral­da, y cla­ro que le gus­tan las muje­res, es un hom­bre al que le gus­tan las muje­res, aun­que podía haber sido un hom­bre al que le gus­tan los hom­bres. No tie­ne dine­ro para ope­rar­se, y tie­ne un terror atroz a la medi­ca­ción que ten­dría que tomar antes y des­pués. Tie­ne toda la inten­ción de ser lo más feliz que pue­da dadas las cir­cuns­tan­cias. Cuan­do pue­de, que­da un rato con su her­mano Gabriel, le saca sólo 15 meses y nun­ca jamás le ha juz­ga­do. Jue­gan a la con­so­la mien­tras comen cuen­cos gigan­tes de palo­mi­tas y refres­cos.

La socie­dad huma­na es com­ple­ja y extra­or­di­na­ria, una mara­vi­llo­sa red de rela­cio­nes, algu­nas tris­tes, otras feli­ces, e inclu­so algu­nas inol­vi­da­bles que per­vi­ven en las siguien­tes gene­ra­cio­nes, aque­llas accio­nes valio­sas con las que deja­mos nues­tra hue­lla y aun­que algu­nos se empe­ñan en negar­la o des­truir­la, esa com­ple­ji­dad y diver­si­dad son lo que nos une y lo que hace que, final­men­te, este­mos todos enla­za­dos.

Un comentario a “Enlazados”

  1. Francisco Torpeyvago

    Una refle­xión… para refle­xio­nar.

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