viernes 1 de octubre de 2010

María, la escritora de aviones

Mien­tras tra­ba­ja­ba con los últi­mos pro­gra­mas de CAD del mer­ca­do, María vol­vía en su men­te a su casa, en Calaho­rra, su reman­so de paz, don­de el tiem­po iba más des­pa­cio, y las tareas eran más lle­va­de­ras.

Su infan­cia había sido feliz, y su sali­da del hogar nece­sa­ria, lle­ga un momen­to en la vida en que tu espa­cio vital se que­da peque­ño y tu vida gran­de, y los estu­dios en Madrid la lle­na­ron de un nue­vo mun­do, de tra­ba­jo y estrés por un lado, de nue­vos ami­gos y acti­vi­da­des por otro.

Escri­to­ra empe­der­ni­da de micro­pen­sa­das, de oído inquie­to a las nue­vas músi­cas, María, entre plano y plano, escri­bía en las alas de los avio­nes.

Comentar