martes 22 de junio de 2010

Robert A. Heinlein (1907-1988)

Un ser humano debe­ría ser capaz de cam­biar un pañal, pla­near una inva­sión, des­pie­zar un cer­do, ensam­blar una bar­ca, dise­ñar un edi­fi­cio, escri­bir un sone­to, hacer un balan­ce, levan­tar una pared, expre­sar­se en otro idio­ma, remen­dar un hue­so roto, con­for­tar a un mori­bun­do, obe­de­cer órde­nes, dar órde­nes, coope­rar, actuar en soli­ta­rio, resol­ver ecua­cio­nes, ana­li­zar un nue­vo pro­ble­ma, espar­cir estier­col, mane­jar un orde­na­dor, coci­nar una comi­da sabro­sa, sufrir con ente­re­za y luchar efi­cien­te­men­te.

La espe­cia­li­za­ción es para los insec­tos.

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