jueves 24 de septiembre de 2009

El Maestro

El Maes­tro, sen­ta­do en la cum­bre de la alta coli­na, al atar­de­cer, con­ver­sa­ba con el Padre Uni­ver­sal, dis­ten­di­da­men­te, sin for­za­mien­tos, con una peren­ne son­ri­sa de ore­ja a ore­ja, la de aquel que acep­ta todo y a todos.

Mira­ba hacia arri­ba, don­de la tra­di­ción dice que habi­ta, aun sabien­do que el Padre/Madre de todas las cosas se encuen­tra por doquier, en las más dimi­nu­tas par­tí­cu­las que poda­mos lle­gar a ima­gi­nar, y en el espa­cio que las con­tie­ne.

En aque­llos momen­tos acer­to a pasar un pas­tor de cabras, can­sa­do del lar­go dia, y vien­do al Maes­tro en tal acti­tud le espe­tó:

- ¿Quién eres tú y que haces aquí, hablan­do solo, como un loco?

El Maes­tro lo miro como solo el podía, con ter­nu­ra infi­ni­ta y con­tes­tó:

- Solo soy un car­pin­te­ro, y estoy aqui hablan­do con mi Padre, ade­más de espe­rar­te a tí.

- ¡Blas­fe­mo!, ¡Impu­ro!. ¿No te han ense­ña­do pues que Dios está por enci­ma de todas las cosas?. ¿No sabes que esta prohi­bi­do siquie­ra pro­nun­ciar su nom­bre?. Su ven­gan­za será terri­ble cuan­do vea que hablas con Él igual que habla­rías con un cur­ti­dor o un car­ni­ce­ro. — dijo el pas­tor indig­na­do.

- ¿Tú no hablas con tu padre?. ¿Enton­ces por qué no hacer­lo con el Padre de Todo y de Todos?. Ven aqui y te con­ta­ré un secre­to. — dijo el Maes­tro mien­tras con un ges­to le invi­ta­ba a sen­tar­se jun­to a él.

El pas­tor, curio­so, e intere­sa­do, se sen­to a su lado inme­dia­ta­men­te, y el Maes­tro, diver­ti­do y jugue­tón como un niño se incli­nó hacia su oido y lan­zan­do tra­vie­sas mira­das a su alre­de­dor, jugan­do a ver si alguien les obser­va­ba en tan secre­ta plá­ti­ca, le susu­rró:

- Dios es Amor.

- ¿Como? — el pas­tor no podía creer que aquel loco pudie­ra decir cosas tan dis­pa­ra­ta­das.

En ese momen­to, los ojos del Maes­tro se lle­na­ron de risa, cen­te­llean­tes de puro rego­ci­jo y pro­fun­da sabi­du­ría.

- Dios es Amor — repi­tio susu­rran­do el Maes­tro — pero no amor como el que tu y yo sen­ti­mos, Dios es Amor en su sen­ti­do Puro, Pleno e Infi­ni­to.

Hacien­do una bre­ve pau­sa, espe­ran­do a que el sor­pren­di­do cabre­ro ter­mi­na­ra de asi­mi­lar la idea con­ti­nuó.

- ¿Sabías que el Padre/Madre del Uni­ver­so tie­ne una rela­ción muy espe­cial, sagra­da e invio­la­ble con­ti­go?. Es un rega­lo que te ha hecho.

- ¿Y cual es ese rega­lo?

- Son muchos y varia­dos. El Padre, en pri­mer lugar, te ha dota­do de Libre Albe­drio, en modo abso­lu­to, nada ni nadie en el Uni­ver­so se inter­pon­drá en tus deci­sio­nes, aun­que las crea erro­neas y te diré más, cuan­do real­men­te desees una cosa con todo tu Cora­zon, tu Alma y tu Volun­tad el Uni­ver­so ente­ro cons­pi­ra­rá para que lo con­si­gas. El libre albe­drio supo­ne Liber­tad Abso­lu­ta, para lo bueno y para lo malo. Tam­bien te ha dota­do de Con­cien­cia, para hacer lo que TIE­NES que hacer, y no lo que se supo­ne que hay que hacer, y te ha dado dos pode­ro­sas herra­mien­tas: la Ima­gi­na­ción y la Ora­ción. La pri­me­ra, que los hom­bres creen vana e infan­til, hace que lo que tu desees sea real, y la Ora­ción, expre­sa­da for­mal o infor­mal­men­te es tu Canal Direc­to con el Padre/Madre. Es ade­más un Canal Invio­la­ble y Sagra­do, es una comu­ni­ca­ción direc­ta entre ÉL, nin­gu­na cria­tu­ra o cosa pue­de inter­fe­rir en él. Y ade­más de secre­to e ínti­mo todo lo que pidas de esa mane­ra, no sien­do cosas mate­ria­les, te será con­ce­di­do antes o des­pues, en cual­quier modo o lugar, si como ya te he dicho lo expre­sas des­de tu Cora­zón, tu Alma y tu Volun­tad.

Con estas pala­bras, el Maes­tro, son­rien­te, masa­jeo unos segun­dos la espal­da dolo­ri­da del cabre­ro, que casi inme­dia­ta­men­te se vio pro­fun­da­men­te rela­ja­do y más a gus­to de lo que se había sen­ti­do nun­ca. Y lue­go se puso en pie y bajó de la Coli­na.

El cabre­ro, tras unos minu­tos en silen­cio, obser­van­do los ulti­mos rayos de sol en el hori­zon­te, repen­ti­na­men­te, Libre al fin, se puso a hablar a las Estre­llas, per­dien­do su mira­da en el Infi­ni­to.

2 Comentarios a “El Maestro”

  1. una chica de marte

    Ay, como en la peli Ágo­ra. Uti­li­zan el peor men­sa­je de Díos, menos mal que hay gen­te que siem­pre lo inter­pre­ta como amor, como sua­vi­dad, como posi­bi­li­dad en vez de como prohi­bi­ción.

    Un beso enor­me!!!

  2. sabrina barros

    óti­mo poster, Para­béns pelo blog! pos­sue um con­teu­do mui­to bom, estou sem­pre acon­pan­han­do. Quan­do poder visi­te o meu tb, te um con­teú­do legal, http://sofamosidade.blogspot.com bjs

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