lunes 10 de marzo de 2008

Omar Khayyam (1048-1131) (y 2)

Pre­fie­ro, a las rique­zas del Kho­ras­san, al pode­río de Kaik­hos­ru
y a la glo­ria de Kai­ko­bad, un ánfo­ra de vino.
Esti­mo al aman­te que gime de pla­cer
y des­pre­cio al hipó­cri­ta que mur­mu­ra una ple­ga­ria.

2 Comentarios a “Omar Khayyam (1048-1131) (y 2)”

  1. una chica de marte

    Her­mo­so can­to a la sin­ce­ri­dad, no te pare­ce?

  2. imigueldiaz

    La ver­dad es que si. Y en un solo rubai (poe­ma de cua­tro ver­sos, una com­pi­la­ción de rubai es un rubay­yat ).

    Apar­te de su sen­ti­do evi­den­te (que es correc­to), tie­ne un sig­ni­fi­ca­do, un poco más rebus­ca­do. En la poe­sia sufi, el mis­ti­cis­mo musul­man, el vino es la meta­fo­ra de el enamo­ra­mien­to mís­ti­co, es lo que per­mi­te al aman­te (el poe­ta) fun­dir­se en el ama­do (Dios). Asi Jay­yam nos habla a la vez a dos nive­les: a nivel pro­fano cri­ti­ca al hipo­cri­ta, y a nivel mís­ti­co nos dice que pre­fie­re unir­se a dios a rezar­le…

    ¡Vaya cha­pa he sol­ta­do!, espe­ro que no te haya abu­rri­do dema­sia­do :P

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