lunes 14 de enero de 2008

Râbi'a Al-'Adawiyya (714-801)

Te has aden­tra­do com­ple­ta­men­te en mí,
de arri­ba aba­jo, sin dejar nada,
como sólo el Ami­go pue­de hacer­lo.
Por eso cuan­do hablo, hablo de Ti,
y cuan­do callo se avi­va mi deseo de Ti.

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