jueves 28 de junio de 2007

Una comunidad del espíritu

Exis­te una comu­ni­dad del espí­ri­tu.
Úne­te a ella y sien­te el delei­te
De cami­nar por la alga­ra­bía de la calle
Y ser dicha alga­ra­bía.

Bébe­te toda tu pasión
Y sé la des­hon­ra. Cie­rra los ojos
Para ver con el otro ojo.

Abre las manos
Si quie­res que te abra­cen.

Sién­ta­te en este círcu­lo.

Deja de com­por­tar­te como un lobo y sien­te
Cómo te inun­da el amor del pas­tor.

De noche, tu ama­do deam­bu­la.
No acep­tes con­sue­los.

Cie­rra la boca a todo ali­men­to.
Sabo­rea la boca del aman­te en la tuya.

Vas gimien­do y dicien­do: «Me ha deja­do».
Ven­drán vein­te más.

Vacía­te de preo­cu­pa­cio­nes.
¡Pien­sa en quién creó el pen­sa­mien­to!

¿Por qué per­ma­ne­ces en la cár­cel
cuan­do la puer­ta está abier­ta de par en par?

Des­haz­te de la mara­ña de pen­sa­mien­tos teme­ro­sos.
Vive en silen­cio.

Flu­ye y flu­ye en ondas de exis­ten­cia
En cons­tan­te expan­sión.

Rumi

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