lunes 18 de junio de 2007

Solo por Madrid

Paseo en silen­cio, soli­ta­rio, por el cen­tro de Madrid.

Un cuar­te­to de cuer­da inter­pre­ta a Vival­di en la calle Tole­do, la mul­ti­tud se agru­pa curio­sa, en silen­cio, a su alre­de­dor, bajo un cie­lo plo­mi­zo don­de se adi­vi­nan tími­dos rayos de sol.

El bazar ára­be, un poco más aba­jo, me inun­da con su mez­cla de fra­gan­cias, mirra, sán­da­lo e incien­sos varia­dos, se mez­clan con el olor dul­zón del cue­ro del cal­za­do.

La Pla­za de Anton Mar­tin está casi desier­ta, dos barren­de­ros se esme­ran en ras­par de la ace­ra las hojas de publi­ci­dad empa­pa­das por el cha­pa­rrón de la maña­na.

Bajan­do por la calle Lava­pies, un mun­do nue­vo de sen­sa­cio­nes me inun­da y me embria­ga, el olor del fala­fel se mez­cla con el de la car­ne del kebab de cor­de­ro, y el curri de los res­tau­ran­tes indios, en un locu­to­rio nige­riano los due­ños char­lan en la calle entre risas, y un video­club ofre­ce DVD de cine de Bolli­wood y pro­duc­tos de ali­men­ta­ción.

El cie­lo sigue plo­mi­zo, con la hume­dad recien­te de la llu­via cai­da, pola­ri­zan­do la luz y reavi­van­do los colo­res.

Argu­mo­sa, como siem­pre, en su micro­cos­mos, en las terra­zas impro­vi­sa­das se agol­pan y con­vi­ven en armo­nia ras­ta­fa­ris, piji­pis, ara­bes, y euro­peos des­orien­ta­dos que miran a su alre­de­dor con curio­si­dad.

Me paso por La Libre y com­pro unos libros para docu­men­tar­me sobre accion social y no vio­len­cia, y ter­mino por comer un pla­to abi­ga­rra­do de tiras de cor­de­ro, fala­fel, arroz y ensa­la­da en ple­na calle Ato­cha.

El mun­do se mue­ve a mi alre­de­dor, y yo, mara­vi­lla­do, lo con­tem­plo delan­te de un capuc­cino ita­liano. Sólo, eso si

Sin comentarios a “Solo por Madrid”

  1. Awen

    Madrid muchas veces me pare­ce una ciu­dad mul­ti­cul­tu­ral, como sue­len ser todos los sítios que me atraen. A veces, me pare­ce el opues­to. Qui­zas la incons­tán­cia sea lo que me ense­ña a valo­rar los momen­tos de diver­si­dad.

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