#LeeOrgullo0

En un mun­do en el que supues­ta­men­te se acep­ta con nor­ma­li­dad la diver­si­dad afec­ti­va LGT­BI­QA+ como igual­men­te váli­da que la hete­ro­nor­ma­ti­va, es tris­te­men­te sor­pren­den­te la can­ti­dad de deli­tos de odio por orien­ta­ción sexual, iden­ti­dad de géne­ro o expre­sión de géne­ro. Y no hablo solo de otros paí­ses, estas cosas en Espa­ña siguen pasan­do todos los días.

Hay muchos modos de luchar con­tra esta lacra, y des­de estas líneas quie­ro pro­po­ner una, muy sen­ci­lla, que ayu­da­rá a dar voz y visi­bi­li­dad al colec­ti­vo: duran­te el mes de junio —y duran­te todo el año si pue­des— lee auto­ras y auto­res de la comu­ni­dad LGTB, dales voz en tus rese­ñas, tus vídeos, tus pod­casts, para poder mos­trar al mun­do que las per­so­nas no hete­ro­nor­ma­ti­vas segui­mos sien­do per­so­nas. Lee per­so­na­jes y temá­ti­cas LGTB, inten­ta com­pren­der y acep­tar lo que aho­ra sien­tes como dife­ren­te. Al prin­ci­pio pue­de rom­per­te los esque­mas, pero te va a hacer cre­cer, sien­do más tole­ran­te y abra­zan­do lo que otros sien­ten. La pro­pia comu­ni­dad, como verás cuan­do te ani­mes a leer­la, es diver­sa por­que las per­so­nas lo somos, y cada uno a nivel indi­vi­dual man­te­ne­mos una opi­nión dife­ren­te en muchos temas y eso no impli­ca bus­car la supe­rio­ri­dad o impo­ner tu cri­te­rio, se tra­ta más bien de dia­lo­gar inten­tan­do huir de la into­le­ran­cia.

La lite­ra­tu­ra LGTB es tan com­ple­ja y rica como la que no lo es, y veras de pri­me­ra mano que el hecho de que su orien­ta­ción sexual sea dife­ren­te de la tuya solo es un ele­men­to ―muchas veces ni siquie­ra en pri­mer plano— de una afec­ti­vi­dad tan com­ple­ja como la hete­ro. Los per­so­na­jes aman con pasión, sufren dolo­ro­sa­men­te, y son emo­cio­nal­men­te diver­sos y com­ple­jos. LGTB no habla solo de sexo, habla de afec­ti­vi­dad huma­na.

Los per­so­na­jes y temá­ti­cas LGTB no están ahí como una moda, por­que aho­ra es lo polí­ti­ca­men­te correc­to y ven­de. En mi opi­nión debe­rían estar den­tro de la tra­ma como un ele­men­to más, nor­ma­li­za­do, y apor­tar lo que ten­gan que apor­tar, con sus mati­ces, sus con­tra­dic­cio­nes, su evo­lu­ción o invo­lu­ción. No debe­rían ser un cli­ché, una cari­ca­tu­ra acep­ta­da de lo que la socie­dad per­ci­be. Sien­to decir­te que eso lo úni­co que con­si­gue es per­pe­tuar y ali­men­tar una ima­gen super­fi­cial y fal­sa de la afec­ti­vi­dad no hete­ro­nor­ma­ti­va.

El mun­do afec­ti­vo con­tem­po­rá­neo acep­ta­ble y acep­ta­do es sor­pren­den­te­men­te tris­te, gris y nor­ma­li­za­do. Ser hete­ro­se­xual, blan­co, cis­gé­ne­ro, pre­fe­ri­ble­men­te hom­bre, es lo «nor­mal» y lo demás son des­via­cio­nes de lo nor­ma­ti­vo, y por ello debe ser tra­ta­do de mane­ra «dife­ren­te». Espe­ro que no te sor­pren­da saber que ser les­bia­na, bise­xual, gay, tran­se­xual, inter­se­xual o ase­xual, por poner algu­nos ejem­plos, es igual de nor­mal que ser hete­ro­se­xual. Está amplia­men­te demos­tra­do que la diver­si­dad afec­ti­va huma­na e inclu­so la iden­ti­dad de géne­ro se corres­pon­den a un espec­tro muy diver­so y que inclu­so per­mi­te ser rede­fi­ni­do por cada per­so­na con el tiem­po, y eso está bien, es algo mara­vi­llo­so me atre­ve­ría a decir.

Por favor, en estos tiem­pos oscu­ros que corren, lee orgu­llo como arma de cons­truc­ción masi­va.