Han vuelto0

Ya están aquí, han vuel­to. Han vuel­to los del pen­sa­mien­to úni­co, los orto­do­xos, los que son como Dios man­da, los que no tole­ran la dife­ren­cia —de géne­ro, reli­gión, etnia o pen­sa­mien­to — . Han vuel­to los que odian, los que sepa­ran, los que enal­te­cen el valor de una ban­de­ra, un escu­do o una nación sobre todas las cosas.

Han vuel­to los que nie­gan la vida, los que exal­tan la pena de muer­te como cas­ti­go jus­to y nece­sa­rio, los que quie­ren hacer tabla rasa des­ha­cien­do todo de un plu­ma­zo. Han vuel­to los que no tole­ran la elec­ción afec­ti­va de las per­so­nas, los que aho­gan la emo­ción y el sen­ti­mien­to con la fuer­za de la impo­si­ción. Los que se afir­man en tra­di­cio­nes de ran­cio abo­len­go hace tiem­po supe­ra­das y olvi­da­das. Los que exal­tan al pue­blo con dis­cur­sos hue­cos, ape­lan­do a las emo­cio­nes más bajas, a las que des­tru­yen, a las que sepa­ran.

Han vuel­to los que nie­gan al géne­ro feme­nino, los que se bur­lan de sus jus­tas exi­gen­cias retor­cién­do­las y mani­pu­lán­do­las. Han vuel­to, y bus­can la recon­quis­ta, dicen.